Las palabras motivan o hieren profundamente. Los seres humanos somos increíblemente frágiles; emocionalmente somos tan delicados que la palabra puede tener el gran poder de perfilar nuestras vidas.
Aquellas personas que descargan comentarios negativos que nos hieren, las podríamos llamar “gente tóxica”, y puede ser cualquiera: un amigo, un hermano, un jefe, tu madre o tu padre, e incluso nuestra pareja. Sus comentarios sabotean de alguna manera nuestros esfuerzos por llevar una vida feliz y productiva. Una persona puede ser tóxica para alguien y no serlo para los demás. A todos nos gusta ganarnos el respeto, la aceptación, el reconocimiento de los demás y escuchar palabras de aliento. Tristemente, no siempre es así, no falta la persona tóxica.
Aquellas personas que descargan comentarios negativos que nos hieren, las podríamos llamar “gente tóxica”, y puede ser cualquiera: un amigo, un hermano, un jefe, tu madre o tu padre, e incluso nuestra pareja. Sus comentarios sabotean de alguna manera nuestros esfuerzos por llevar una vida feliz y productiva. Una persona puede ser tóxica para alguien y no serlo para los demás. A todos nos gusta ganarnos el respeto, la aceptación, el reconocimiento de los demás y escuchar palabras de aliento. Tristemente, no siempre es así, no falta la persona tóxica.