Como en la canción de Ana Belén y Víctor Manuel, me gustaría pedirle a Dios algunas para el futuro, que se nos presenta incierto y, al mismo tiempo, lleno de esperanza. Pero dado que la lista es larga me limitaré a pedir una: "que triunfe la decencia".
Así, a partir de ahora no voy a pedir políticos de altura; solo políticos que hagan lo mismo que pregonan, o que pregonen lo mismo que hacen.